Contratar a la primera persona cambia todo. De un día para otro hay que inscribirla, liquidar su salario, aportar al IPS, registrar la planilla laboral en el MTESS y guardar constancias de cosas que antes no existían. Casi ningún empleador se resiste a cumplir: se pierde entre trámites que nunca le explicaron y descubre que faltaba uno cuando ya corre un plazo.
Este trabajo tiene dos mitades, y conviene saber cuál estás pidiendo. La mitad administrativa y contable es la del mes: altas y bajas, cálculo de haberes, aguinaldo, vacaciones, aportes, planilla laboral y las comunicaciones que el MTESS y el IPS esperan en su plazo. Es trabajo de registro y de presentación, y se mide en que nada quede vencido.
La otra mitad es jurídica. Redactar el contrato que corresponde a la relación real, decidir cómo se documenta una sanción para que no se vuelva en contra, revisar si un preaviso está bien hecho, armar una liquidación final que el trabajador pueda revisar sin desconfianza y acompañar una mediación en el Ministerio. Son decisiones con consecuencia legal, y se toman antes de firmar, no después del reclamo.